Chapeau, Stieg Larsson
Nunca, y he leído literalmente cientos de novelas policíacas, había visto un punto de vista tan feminista (¿realista? ¿periodístico?) como el de Stieg Larsson en la trilogía de Millenium. Paradójicamente escrita por un hombre.
Mujeres como Patricia HIghsmith (no digamos Agata Christie) eran misóginas, sin apenas mujeres entre sus personajes principales, y con personajes muy estereotipados. Sin embargo, en las primeras páginas de “La reina en el palacio de las corrientes de are” se puede leer algo que me ha parecido mágico en su simplicidad: “Metió el arma reglamentaria en su bandolera y eligió abrigarse con un chaquetón rojo de piel. Luego, zarandeando a su marido, lo despertó, le comunicó adónde iba, y le dijo que esa mañana se ocupara él de los niños”. Chapeu por algo tan sencillo y tan invisible, una pena que la vida se le fuese hace 5 años en un subir de escaleras y un estrés a este maravilloso cincuentón...
El sueño de la razón
“El sueño de la razón produce monstruos”, dijo él, como si leyese un catálogo de Goya. “¿y el sueño de la emoción?” preguntó ella, con voz muy tranquila, justo antes de quedarse los dos dormidos...
Al rato de escribirlo, el autor, volviendo a mirar el pequeño relato, pensó que preguntar después de quedarse dormido es algo poco usual y que casi nadie hace bien.
